En efecto, «el que quiera amar la vida y gozar de días felices, que refrene su lengua de hablar el mal y sus labios de proferir engaños; que se aparte del mal y haga el bien; que busque la paz y la siga.»
1 Pedro 3:10-11 NVI
Unos lo llaman karma, otros lo llaman causa y efecto, la Biblia lo llama siembra y cosecha. Pero todo esto significa una misma cosa: No podemos esperar que nos vaya bien y tengamos vidas prósperas y felices, si nos deleitamos en hacerle el mal a otras personas.
Tarde o temprano, en el momento y de la forma que menos esperemos, Dios o la vida, como quieras llamarlo, hará que recibas de lo mismo que das a otros. Eso es justicia divina.
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