¿Quién eres tú para juzgar al siervo de otro? Que se mantenga firme o que caiga es asunto de su propio señor. Y se mantendrá firme, porque el Señor tiene poder para sostenerlo.Romanos 14:4
En estos días, estaba pensando en cómo no nos metemos en la manera en que alguien maneja sus asuntos cuando estos no nos afectan a nosotros ni a los nuestros, pero sí pretendemos decirle a Dios cómo hacer sus cosas. A veces pareciera que tuviéramos la "sagrada misión" de supervisar que Dios hiciera bien su trabajo y que la gente hiciera lo correcto, pero ¿Quiénes somos? ¿Acaso Dios tiene alguna obligación de hacer lo que le pedimos?
Dios es bueno, pero también es soberano. Lo que a nosotros nos corresponde es confiar en que sea lo que sea que él decida sobre determinado asunto, es lo mejor. Porque realmente él mejor que nadie, sabe lo que hace y por qué lo hace. Hay que descansar sabiendo esto y ocuparnos de lo que nos concierne.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.