En efecto, nosotros somos colaboradores al servicio de Dios; y ustedes son el campo de cultivo de Dios, son el edificio de Dios.1 Corintios 3:9
¿De quiénes habla el apóstol Pablo? No solo de los corintios sino en general de nosotros los cristianos, los que juntos formamos la iglesia universal de Jesucristo. Cuando digo universal, me refiero al mundo entero, pues no se trata de una religión sino de gente de entre todas las religiones, e incluso de aquellos que por diversos motivos se encuentran dispersos, sin un lugar donde congregarse pero haciendo lo que creen que es correcto ante los ojos de Dios.
Ahora la pregunta, ¿Significa que no importa si no vamos a una iglesia siempre y cuando vivamos nuestra fe? No, sino que es necesario hacer lo uno sin dejar de hacer lo otro. Pero volviendo al versículo inicial, somos colaboradores al servicio de Dios porque nuestra tarea consiste en hacer visible al Dios invisible a través de nuestras buenas obras y compartiendo su mensaje, para que el mundo lo conozca y pueda creer en él.

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