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El deseo soberano


Padre, quiero que los que me has dado estén conmigo donde yo estoy. Que vean mi gloria, la gloria que me has dado porque me amaste desde antes de la creación del mundo.
Juan 17:24

Con estas palabras, Jesús afirma que nuestra seguridad eterna no depende de nuestro esfuerzo sino de su deseo soberano. Somos el regalo que su Padre Dios le dio, así que no descansará hasta que estemos a su lado. Este versículo nos brinda una esperanza radical: Nuestro destino final debe ser estar sumergidos en el amor de Dios por toda la eternidad. Lo que sí depende de nosotros es permanecer en Cristo hasta el fin de nuestros días.

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