Tarde y mañana y a mediodía oraré y clamaré, Y él oirá mi voz.
Salmos 55:17
Dios no duerme, no lo necesita. El no se cansa, él está atento todo el tiempo porque su poder es inagotable, igual que su amor y fidelidad para lo que en él confiamos.
Por lo cual podemos tener la plena confianza de que sin importar cuán precaria llegue a ser tu situación, puedes clamar mañana, tarde y noche, así como el salmista, que Dios te escuchará y responderá a tu súplica para darte lo que necesitas.
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