¿Alguna vez has mirado tu cuenta bancaria o tus recursos y has sentido ese vacío en el estómago al pensar: «no me alcanza, esto no es suficiente»? Si hoy la ansiedad financiera te está quitando el sueño, necesitas escuchar esto.
En la Biblia hay una historia famosa: Jesús utilizó cinco panes y dos peces para alimentar a más de cinco mil personas (Mateo 14:13-21). Matemáticamente no tenía sentido. Pero la lección aquí no es solo un milagro del pasado; es una promesa para tu presente.
Lo importante nunca ha sido cuánto tienes en tus manos, sino en manos de quién lo pones.
Ojo: esto no significa sentarte a esperar sin hacer nada. Significa un equilibrio.
Haz tu parte: administra tus recursos con sabiduría, trabaja con esfuerzo y sé responsable, confiando en el Señor con todo tu corazón y no apoyándote en tu propia prudencia (Proverbios 3:5-6). Pero mientras lo haces, entrega tus preocupaciones a Dios: no te afanes por nada, sino en toda ocasión, con oración y ruego, presenta tus peticiones a Dios (Filipenses 4:6-7). Él tiene la capacidad de abrir caminos donde tú solo ves muros.
No dejes que la ansiedad te robe la paz. Echa toda tu ansiedad sobre Él, porque Él tiene cuidado de ti (1 Pedro 5:7). Recuerda esto hoy: lo que parece insignificante en tus manos, se puede multiplicar cuando lo pones en las manos de Dios, porque mi Dios suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria (Filipenses 4:19).
Haz lo que puedas, y deja que Él haga lo que tú no puedes. Busca primero el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas (Mateo 6:33).
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