Ante la enfermedad nos sentimos pequeños, pero la Escritura es firme: Dios tiene el poder de restaurar y Su Palabra tiene la última palabra sobre tu cuerpo.
El compromiso de Dios contigo
Dios no olvida a quienes sufren en silencio. Su promesa de sanidad no depende de nuestro mérito, sino de Su fidelidad. Incluso cuando el mundo nos da la espalda, Él declara:
"Mas yo haré venir sanidad para ti, y sanaré tus heridas, dice Jehová."Jeremías 30:17
Medicina para el cuerpo y el alma
Su Palabra no es solo guía espiritual; actúa integralmente en nosotros. Guardar Sus enseñanzas produce bienestar real. Y por eso se revela a sí mismo con un nombre que lo dice todo:
"Será medicina para tu cuerpo y refrigerio para tus huesos."Proverbios 3:8
"Yo soy Jehová tu sanador."Éxodo 15:26
Perdón y restauración integral
La sanidad de Dios comienza desde adentro. Perdón y salud van de la mano en Su economía. Por eso podemos acercarnos sin temor y clamar con confianza plena:
"Él es quien perdona todas tus iniquidades, el que sana todas tus dolencias."Salmo 103:3
"Sáname, oh Jehová, y seré sano; sálvame, y seré salvo."Jeremías 17:14
El poder de la fe y la oración
Jesús tuvo compasión de los enfermos —no los juzgó, los restauró. Lo que activa Su poder no es nuestra perfección, sino nuestra confianza. Y la oración ferviente sigue siendo hoy un canal de sanidad:
"Hija, tu fe te ha hecho salva; ve en paz, y queda sana de tu azote."Marcos 5:34
"La oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará."Santiago 5:15
No importa lo que enfrentes hoy: tienes un Padre que te cuida y que tiene la última palabra sobre tu salud. Mantén tu fe encendida.
Escrito por: Álvaro Martínez
Tu amigo y hermano en Cristo

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