La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.Juan 14:27
Estas palabras, Jesús se las dijo a un grupo de hombres que habían sido enviados como ovejas a una jauría de lobos. Y no es exageración, pues los cristianos de la época tenían enemigos terribles que harían lo que fuera por silenciarlos. Jesús sabía esto y aún así estaba a punto de irse. Pero ¿Cuál es esa paz? Es la paz que nace de una conciencia tranquila, que pase lo que pase, ellos no estaban solos sino que podían descansar en medio de las dificultades en la confianza de que Dios no los desamparará sino que los equipará con todo lo necesario para cumplir con su misión y que él mismo, a través del Espíritu Santo, los acompañaría en su misión.
Hoy, puede que no estés ante un peligro de muerte por predicar, pero sí hay muchas cosas que pueden atormentarnos, son muchos problemas, algunos más graves que otros, los que se nos pueden atravesar, pero en medio de todo, podemos descansar en las promesas de Dios, sabiendo que él tiene el control de todo y que así como hizo con otros y como ha hecho con nosotros mismos antes, él nos librará y seguirá haciendo que todo obre para nuestro bien (Romanos 8:28).
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