Da, pues, a tu siervo corazón entendido para juzgar a tu pueblo, y para discernir entre lo bueno y lo malo; porque ¿quién podrá gobernar este tu pueblo tan grande?1 Reyes 3:9
La historia bíblica nos cuenta que cuando Salomón, el hijo del rey David subió al trono, Dios se le presentó y le ofreció concederle un deseo. Imagínate la escena ¿Qué le pedirías a Dios en ese momento? Contrario a lo que uno esperaría, Salomón no pidió riquezas ni la cabeza de sus enemigos sino un corazón entendido. O sea, sabiduría y discernimiento.
Al igual que Salomón, nosotros también necesitamos discernimiento para poder tomar buenas decisiones, para distinguir lo bueno de lo malo y lo verdadero de lo falso. El discernimiento nos ayuda a reconocer la voz de Dios, que es quien a través de su Espíritu Santo nos habla y nos envía señales para guiarnos por los caminos de la vida. El discernimiento nos permite distinguir las buenas o malas intenciones que puedan tener las personas. Nos enseña a reconocer la voluntad de Dios y entresacar lo mejor de lo que aparentemente es bueno.
En estas dos citas escritas en el evangelio de Juan, vemos cómo Jesucristo sabe quién es quién.
Cuando Jesús vio a Natanael que se le acercaba, dijo de él: He aquí un verdadero israelita, en quien no hay engaño.Juan 1:47
y (Jesús) no tenía necesidad de que nadie le diese testimonio del hombre, pues él sabía lo que había en el hombre.Juan 2:25
No así en el caso de nosotras las personas, que necesitamos conocer a las personas para poder discernir sus intenciones, como en el caso de los reyes magos, quienes fueron engañados por las palabras de Herodes.
...y enviándolos a Belén, dijo: Id allá y averiguad con diligencia acerca del niño; y cuando le halléis, hacédmelo saber, para que yo también vaya y le adore.Mateo 2:8
¿Por qué necesitamos discernimiento? Porque...
Todo me es lícito, pero no todo conviene; todo me es lícito, pero no todo edifica.1 Corintios 10:23
Aunque Jesús, siendo hombre sabía de antemano quién es quién, a diferencia de nosotros que podemos equivocarnos con las personas, hay algo que Jesús hacía y que nosotros podemos hacer si nos lo proponemos: Buscar el rostro y la voz de Dios en oración.
Es necesario que busquemos a Dios en oración y en las Escrituras para que él nos muestre lo que de veras nos conviene, para que nos guíe y nos de discernimiento. Por eso, no debemos ignorar los presentimientos, pero tampoco quedarnos con eso, pues el discernimiento es más que simple intuición. Es un llamado a hacer algo.
Para fortalecer el discernimiento repasa tus experiencias del pasado y recuerda cómo Dios te fortaleció y orientó para salir de las dificultades en las que te encontrabas. Una decisión basada en el discernimiento puede cambiar nuestro destino y el de otras personas.
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