Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos.
Isaías 55:9
Aunque estas palabras fueron escritas hace miles de años, cuando el mundo actual era impensable para la mayoría de la gente de la época y una lejana fantasía para los más soñadores, siguen tan vigentes hoy como en aquel entonces. ¿Por qué? Porque sin importar lo grandiosos que sean los avances científicos y tecnológicos que la humanidad haya conquistado. Dios sigue siendo Dios. La diferencia de su capacidad con la nuestra es abismal. Él nos creó, nos conoce mejor que nosotros mismos y al ser todopoderoso, siempre tiene una idea mucho mejor y más efectiva que cualquiera que se nos pueda ocurrir.
Ese Dios tan increíble es el que hoy nos invita a que confiemos en él y le encomendemos nuestros planes, pues él es Jehová, aquel para quien no hay nada imposible (Lucas 1:37).
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