Buscar este blog

¿Para quién lo hago?


Pero tú, cuando te pongas a orar, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre, que está en lo secreto. Así tu Padre, que ve lo que se hace en secreto, te recompensará.
Mateo 6:6  

Con estas palabras, nuestro Señor Jesucristo nos está recordando algo que es de vital importancia: La vida cristiana no se trata de repetir lo que vemos a otros haciendo en la iglesia, tampoco de cumplir con una serie de prácticas a modo de requisitos para que Dios nos apruebe o nos bendiga. Ni mucho menos hacer estas cosas para que la gente se lleve una buena impresión de nosotros.

La vida cristiana se trata de agradar a un Dios real, uno invisible a simple vista, pero tan real o incluso más real que cualquiera de nosotros. Contrario a lo que cualquiera de nosotros podría pensar, a Dios no lo impresionan los shows ni nada de lo que hagamos, porque él conoce nuestras motivaciones, él sabe exactamente por qué hacemos cada cosa que hacemos. Ahora, teniendo en cuenta lo anterior, deberíamos preguntarnos a nosotros mismos con total sinceridad: Cuando oro, voy a la iglesia, leo la Biblia ¿Lo hago para Dios o para que me vean? Y si lo hago para Dios ¿Qué importa si los demás lo notan?

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.

Escribe el mensaje que deseas enviarme.

Formulario de contacto

Nombre

Correo electrónico *

Mensaje *