Dejará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y los dos llegarán a ser uno solo.Efesios 5:31
Cuando Dios instituyó el matrimonio, no fue como un mero formalismo o un requisito para tener relaciones sexuales con alguien, sino pensando en que a través de esta unión, se fusionaran (en sentido figurado) las vidas de dos personas, un hombre con su mujer, para compartir no solo sus vidas sino traer más vidas al mundo (los hijos) y que todos sus asuntos ya no los manejaran de manera individual sino como un equipo, como si entre los dos fueran una misma persona.
Teniendo en cuenta lo anterior, en el matrimonio el divorcio no debe ser una opción sino que cada uno ame y respete al otro como a sí mismo, pues esto agrada a Dios y trae bendición y felicidad al hogar.

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