Sabemos que la vida es dura a veces, y que en ocasiones nos presenta situaciones que de diversas formas nos ponen a prueba. A veces pasan cosas que nos superan, que nos hacen sentir entre la espada y la pared, como en un callejón sin salida. En esos momentos nos faltan las fuerzas y nuestro ánimo se desmorona, pero en esos momentos, en ese foso de la desesperación. Podemos confiar en Dios. Alzar la mirada al cielo y clamar al Señor.
Si este es tu caso, hazlo y notarás la diferencia, porque...
Él (o sea, Dios) fortalece al cansado y acrecienta las fuerzas del débil.Isaías 40:29

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