Queridos hermanos, si el corazón no nos condena y tenemos confianza delante de Dios, recibimos todo lo que pedimos, porque obedecemos sus mandamientos y hacemos lo que le agrada.
1 Juan 3:21-22
Cuando nuestros primeros padres, Adán y Eva, comieron del fruto prohibido desobedeciendo a Dios porque querían saber qué era lo bueno y qué era lo malo, hicieron lo malo por desobedecer a aquel que les dio la vida. Hoy nosotros sabemos que a través de la Biblia aprendemos que es Dios y nadie más, quien decide qué es bueno y qué es malo, y por eso sabemos que cuando hacemos lo correcto tenemos la conciencia tranquila y esto nos indica que Dios está contento con nosotros y nos dará lo que le pidamos.

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