Los seres humanos tenemos muchas costumbres y adoptamos otras tantas a medida que vivimos, a veces por gusto propio, a veces por agradar a otras personas, a veces por motivos de cultura y muchas veces por religión, pero Cristo no vino a enseñarnos religiosidad sino un estilo de vida sano y prudente.
En conclusión, ya sea que coman o beban o hagan cualquier otra cosa, háganlo todo para la gloria de Dios.
1 Corintios 10:31
Esto significa que Cristo no nos enseñó tradición sino a amarnos los unos a los otros, por eso los rituales y costumbres son irrelevantes si no se hacen para glorificar, es decir, hacer quedar bien a Dios ante la gente.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.