Algo que debemos tener presente, es que lo que hacemos y decimos es el resultado de lo que pensamos, sentimos y creemos. Por eso, es más importante que antes de hacer o decir algo para "agradar a Dios", debemos estar seguros de que es lo que sentimos, que si nos indigna el pecado del mundo, primero nos indigne nuestro propio pecado y que si creemos que otros necesitan de Dios lo busquemos nosotros primero. No sea que acabemos siendo un hipócrita más que lejos de agradar a Dios, lo ofendamos.
Rasgad vuestro corazón, y no vuestros vestidos,
y convertíos a Jehová vuestro Dios;
porque misericordioso es y clemente,
tardo para la ira y grande en misericordia,
y que se duele del castigo.
Joel 2:13--
Por: Álvaro Martínez V.
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