Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios.
Romanos 8:19
Dios no nos hizo sus hijos para que llenemos un puesto dentro de la iglesia a la que acostumbramos a ir cada domingo, tampoco para que nos consolemos a nosotros mismos con la idea de que cuando muramos no iremos al infierno. La gente de afuera, el mundo entero, está a la expectativa de qué es lo que hace Dios en los que creen en él. Dios nos ha llamado para que seamos esa influencia positiva que a través de una buena conducta motive a los incrédulos a acercarse y comprobar por sí mismos lo que Dios puede hacer en sus vidas.
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Por: Álvaro Martínez V.
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